Horizontes.
Revista de Investigación en Ciencias de la Educación
https://revistahorizontes.org
Volumen 9 / N° 36 / enero-marzo 2025
ISSN: 2616-7964
ISSN-L: 2616-7964
pp. 116 - 127
Anxiety, self-esteem
and study habits in relation to academic performance in university students
Ansiedade, autoestima
e hábitos de estudo em relação ao desempenho acadêmico de estudantes
universitários
Ivonne Nohely Quizinga Molina1
ivonne_quizinga@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0002-9854-8255
Orlando Juan Márquez Caro2
omarquez@une.edu.pe
https://orcid.org/0000-0003-4804-2528
Mary Hellen Mariela Michca Maguiña1
marymichca@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-7282-5595
Eva Elsa
Cóndor Surichaqui3
econdors@undac.edu.pe
https://orcid.org/0000-0001-7923-2012
1Universidad César Vallejo. Lima, Perú
2Universidad Enrique Guzmán y Valle. Lima, Perú.
3Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión. Pasco,
Perú
RESUMEN
El estudio tuvo
como objetivo determinar la relación de la ansiedad, la autoestima y los
hábitos de estudio con el rendimiento académico de estudiantes universitarios.
La investigación fue de enfoque cuantitativo, de tipo descriptivo y nivel
correlacional causal, con una muestra de 130 estudiantes de una universidad en
Lima. Los resultados revelaron que la ansiedad se presentó en un nivel bajo en
el 36.9 % de los participantes, en un nivel medio en el 45.4 % y en un nivel
alto en el 17.7 %. En cuanto a la autoestima, se observó un nivel bajo en el
28.5 %, un nivel medio en el 52.3 % y un nivel alto en el 19.2 %. Por otro
lado, los hábitos de estudio se clasificaron en nivel bajo en el 19.2 %, nivel
medio en el 53.8 % y nivel alto en el 26.9 %. Se concluyó que la ansiedad, la
autoestima y los hábitos de estudio se relacionan significativamente con el
rendimiento académico. Además, los hábitos de estudio mostraron una mayor correlación
con el rendimiento académico (p = 0.000), seguidos por la autoestima (p =
0.009) y la ansiedad (p = 0.004).
Palabras clave: Rendimiento académico; Ansiedad; Autoestima;
Hábitos de estudio
ABSTRACT
The objective of this
study was to determine the relationship between anxiety, self-esteem and study
habits and academic performance of university students. The research was
quantitative, descriptive and causal correlational, with a sample of 130
students from a university in Lima. The results revealed that anxiety was
presented at a low level in 36.9% of the participants, at a medium level in
45.4% and at a high level in 17.7%. As for self-esteem, a low level was
observed in 28.5 %, a medium level in 52.3 % and a high level in 19.2 %. On the
other hand, study habits were classified as low level in 19.2 %, medium level
in 53.8 % and high level in 26.9 %. It was concluded that anxiety, self-esteem
and study habits were significantly related to academic performance. In
addition, study habits showed a higher correlation with academic performance (p
= 0.000), followed by self-esteem (p = 0.009) and anxiety (p = 0.004).
Key words: Academic
performance; Anxiety; Self-esteem; Study habits
RESUMO
O objetivo do estudo
foi determinar a relação entre ansiedade, autoestima e hábitos de estudo e
desempenho acadêmico de estudantes universitários. A pesquisa foi quantitativa,
descritiva e correlacional causal, com uma amostra de 130 alunos de uma
universidade de Lima. Os resultados revelaram que a ansiedade estava presente
em um nível baixo em 36,9% dos participantes, em um nível médio em 45,4% e em
um nível alto em 17,7%. Quanto à autoestima, um nível baixo foi observado em
28,5%, um nível médio em 52,3% e um nível alto em 19,2%. Por outro lado, os
hábitos de estudo foram classificados como baixos em 19,2%, médios em 53,8% e
altos em 26,9%. Concluiu-se que a ansiedade, a autoestima e os hábitos de
estudo estavam significativamente relacionados ao desempenho acadêmico. Além
disso, os hábitos de estudo apresentaram maior correlação com o desempenho
acadêmico (p = 0,000), seguidos pela autoestima (p = 0,009) e ansiedade (p =
0,004).
Palavras-chave: Desempenho
acadêmico; Ansiedade; Autoestima; Hábitos de estudo
INTRODUCCIÓN
La interacción entre
la ansiedad, la autoestima y los hábitos de estudio constituye un aspecto clave
en el análisis del rendimiento académico de los estudiantes universitarios. La
ansiedad, al interferir con la concentración y el procesamiento de información,
puede disminuir significativamente el desempeño académico. De manera similar,
una autoestima baja tiende a afectar negativamente la motivación y la confianza
en las capacidades propias, dificultando el alcance de objetivos académicos.
Por el contrario, los hábitos de estudio eficaces, como la planificación y el
manejo adecuado del tiempo, pueden mitigar los efectos adversos de la ansiedad
y potenciar el rendimiento académico. Por tanto, explorar la relación entre
estos tres factores es esencial para diseñar estrategias que promuevan el éxito
en el entorno universitario.
La autoestima, como
componente esencial de la personalidad, influye directamente en la adaptación
social y académica de los estudiantes. Este constructo, definido como el
conjunto de percepciones y valoraciones que un individuo tiene sobre sí mismo,
resulta determinante en su comportamiento y en la manera en que enfrenta
desafíos. Según Panesso y Arango (2017), una autoestima saludable, sustentada
en la confianza y el respeto propio, es crucial para el desarrollo personal y
profesional.
En paralelo, los
hábitos de estudio desempeñan un papel decisivo en el éxito académico. Estos
engloban estrategias y rutinas que permiten a los estudiantes gestionar su
tiempo, mantener el enfoque y alcanzar sus metas de aprendizaje. Uribe et al.,
(2023) destacan que los hábitos de estudio eficaces favorecen la comprensión,
retención y aplicación del conocimiento, además de fomentar la autorregulación
y evitar la procrastinación. De manera complementaria, Román et al., (2020)
subrayan que estas prácticas exigen esfuerzo, constancia y disciplina,
elementos esenciales para garantizar un aprendizaje efectivo. En este sentido,
los hábitos de estudio no solo optimizan el proceso educativo, sino que también
contribuyen al desarrollo de competencias fundamentales para el rendimiento
académico y el éxito profesional.
En este mismo
contexto, el rendimiento académico se define como el nivel de logro que
alcanzan los estudiantes en su formación. Varios estudios han evidenciado que
la incorporación de métodos de enseñanza basados en herramientas y aplicaciones
tecnológicas mejora significativamente el rendimiento académico en comparación
con los métodos tradicionales de estudio (Hinojo et al., 2020). Este concepto
se entiende como un resultado multifactorial, influido por aspectos cognitivos,
afectivos y axiológicos que los docentes consideran en el proceso de evaluación
y en el diseño curricular (Huamán et al., 2019). Por tanto, el rendimiento
académico no solo refleja el dominio de contenidos, sino también el desarrollo
integral del estudiante.
En el ámbito global,
la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2023) subraya que la ansiedad es una
experiencia común, aunque los trastornos de ansiedad implican un miedo y
preocupación excesivos que afectan significativamente la funcionalidad
cotidiana. Estos trastornos, caracterizados por síntomas físicos, conductuales
y cognitivos, afectan al 4 % de la población mundial, equivalente a 301
millones de personas en 2019, situándose como los trastornos mentales más
prevalentes. Sin embargo, solo el 27.6 % de quienes los padecen recibe
tratamiento adecuado, debido a factores como la escasa inversión en salud
mental, la falta de proveedores capacitados, el estigma social y el
desconocimiento sobre las posibilidades de tratamiento (OMS, 2023).
En el ámbito
educativo, la ansiedad afecta considerablemente a los estudiantes
universitarios. A nivel mundial, aproximadamente el 41.6 % de los estudiantes
experimentan síntomas de ansiedad, mientras que en América Latina esta cifra
alcanza el 32 %, y en Ecuador, el 19.4 % de los estudiantes reporta niveles
elevados de ansiedad, impactando negativamente su calidad de vida y rendimiento
académico. Según la Organización Panamericana de la Salud, los adolescentes
universitarios presentan tasas de ansiedad superiores a las de la población
general, siendo las mujeres las más afectadas en este grupo (Supe y Gavilanes,
2023).
Varios autores
coinciden en que las actividades académicas universitarias pueden impactar
negativamente el bienestar físico y psicológico, favoreciendo la aparición de
cuadros de ansiedad. En el caso de Perú, un gran porcentaje de estudiantes
universitarios se encuentra en la adolescencia tardía, entre los 15 y 20 años,
una etapa caracterizada por conflictos emocionales no resueltos. Estos incluyen
la búsqueda de identidad e independencia, el desacuerdo con figuras de
autoridad familiar, el desarrollo de la autonomía personal, el enamoramiento y
la toma de decisiones vocacionales, todos ellos factores que pueden
intensificar el estrés y la ansiedad (La Serna et al., 2023).
En Perú, el
Ministerio de Educación (MINEDU) reveló que el 85 % de la comunidad educativa
universitaria, incluyendo estudiantes, docentes y personal administrativo,
enfrenta problemas relacionados con la salud mental. Entre los casos más
frecuentes se encuentran la ansiedad (82 %), el estrés (79 %) y situaciones de
violencia [52 %] (El Peruano, 2020). Además, un estudio realizado en Arequipa
en 2021 evidenció que el 66 % de los estudiantes de octavo semestre presentaba
niveles de estrés moderado, mientras que un 30 % sufría de estrés severo. En el
caso de los estudiantes de décimo semestre, esta cifra aumentó
significativamente, con el 93 % reportando estrés moderado (Sanchez y Talavera,
2021).
En este contexto, muchos
estudiantes universitarios enfrentan altos niveles de ansiedad, autoestima
reducida y hábitos de estudio ineficaces, lo que repercute negativamente en su
rendimiento académico. La presión derivada de las expectativas académicas,
personales y sociales, combinada con una gestión ineficiente del tiempo y
técnicas de estudio inadecuadas, puede intensificar la ansiedad y disminuir la
confianza en sus capacidades, generando un ciclo negativo que afecta su
desempeño. Esta problemática resalta la importancia de identificar cómo
interactúan estos factores y desarrollar estrategias efectivas que promuevan el
bienestar y optimicen el rendimiento académico en el entorno universitario.
Sánchez
et al., (2024), en un estudio realizado en Cuba, investigaron la relación entre
los hábitos de estudio y el rendimiento académico. Los resultados indicaron que
el 65.28 % de los estudiantes alcanzó un rendimiento académico alto, con una
ligera predominancia del sexo femenino, y no se identificaron hábitos de
estudio inadecuados. Las dimensiones “espacio y ambiente de estudio” y
“motivación por el estudio” destacaron con un 82.98 % y un 80.85 % de
estudiantes en la categoría "muy adecuada", respectivamente. En
conclusión, el estudio evidenció una relación significativa entre los hábitos
de estudio y el rendimiento académico en estudiantes de medicina,
específicamente en la asignatura de fisiología.
Por
su parte, Salamea et al., (2024) realizaron un estudio en Ecuador con una
muestra de 162 estudiantes universitarios de la provincia de El Oro. Este
análisis abordó las dimensiones de los hábitos de estudio y la motivación,
evaluando las diferencias entre hombres y mujeres mediante la prueba U de
Mann-Whitney. Los resultados revelaron diferencias significativas en estas
dimensiones, con puntuaciones superiores en las mujeres para algunos hábitos de
estudio y en la motivación hacia el aprendizaje. Estos hallazgos subrayan la
importancia de las diferencias de género en los hábitos y actitudes académicas.
En
Guatemala, Galeano (2020) examinó la presencia de depresión y ansiedad en una
muestra de 359 estudiantes mediante un estudio descriptivo basado en la
recopilación de datos a través de boletas de calificaciones. Los hallazgos
mostraron que el 68 % de los participantes presentaba ansiedad leve y el 66 %
depresión leve. Entre aquellos con ambos trastornos, el 41 % padecía ansiedad
severa y el 57 % depresión moderada. La mayoría de los encuestados, el 58 %,
tenía entre 16 y 20 años, y el 65 % eran mujeres. Además, el 11 % admitió fumar,
el 31 % consumía bebidas alcohólicas con frecuencia y el 58 % había repetido al
menos un año académico. Estos resultados destacan la interacción entre factores
emocionales y conductuales en el contexto educativo.
Investigar la
relación entre ansiedad, autoestima, hábitos de estudio y rendimiento académico
resulta crucial, ya que estos factores están interconectados y tienen un
impacto directo en el éxito educativo de los estudiantes universitarios. La
comprensión de estas dinámicas permite diseñar intervenciones más eficaces para
mejorar tanto el bienestar emocional como el desempeño académico. Por ejemplo,
estudios como el de Guerra (2024), que empleó el Inventario de Cociente
Emocional de Bar-On (1997) y demostró una fuerte correlación entre inteligencia
emocional y hábitos de estudio, y el de Cunza (2024), que relaciona
directamente los hábitos de estudio con la autoeficacia, evidencian la
importancia de fortalecer las habilidades emocionales y cognitivas en el ámbito
educativo.
Además, los hallazgos
de Olascoaga y Revolledo (2024) subrayan la relevancia de considerar variables
como la edad y su influencia en la relación entre ansiedad y hábitos de
estudio. Estos resultados resaltan la necesidad de intervenciones ajustadas a
las características individuales de los estudiantes, promoviendo ambientes de
aprendizaje que mitiguen los niveles de ansiedad y fomenten prácticas de
estudio adecuadas.
Por otro lado, es
fundamental que las instituciones educativas diseñen programas que no solo
aborden los desafíos académicos, sino también los emocionales y sociales que
enfrentan los estudiantes. Un enfoque integral que combine el fortalecimiento
de la autoestima, la reducción de la ansiedad y el desarrollo de hábitos de
estudio eficaces puede contribuir significativamente a un mejor rendimiento
académico y a una experiencia universitaria más enriquecedora.
En este contexto, el
rol de los educadores y profesionales de la salud mental es clave para guiar a
los estudiantes hacia el logro de sus objetivos, implementando estrategias que
promuevan un aprendizaje autónomo y resiliente. De este modo, se crea un
entorno educativo más inclusivo y favorable al éxito académico y personal de
los estudiantes universitarios.
MÉTODO
El estudio se
desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con un nivel correlacional causal y un
diseño no experimental. La población estuvo conformada por 195 estudiantes de
la Facultad de Educación de una escuela secundaria perteneciente a una
universidad de Lima. La muestra se determinó mediante un muestreo
probabilístico aleatorio simple y estuvo integrada por 130 estudiantes que
cumplieron con los criterios de selección establecidos.
Se empleó la técnica
de la encuesta y el registro de notas de los estudiantes. Para medir la
ansiedad, se utilizó como instrumento la Escala de Autoevaluación de Ansiedad
de Zung (EEA), compuesta por 20 ítems unidimensionales con cuatro alternativas
tipo Likert: Nunca o casi nunca (1), A veces (2), Con bastante frecuencia (3) y
Siempre o casi siempre (4). Para evaluar la autoestima, se aplicó la Escala de
Autoestima de Rosenberg, compuesta por 10 ítems con valores tipo Likert: Muy en
desacuerdo (1), En desacuerdo (2), De acuerdo (3) y Muy de acuerdo (4).
Los hábitos de
estudio se midieron mediante el Inventario de Hábitos de Estudio CASM-85
R-2014, compuesto por 55 ítems que permitieron evaluar los hábitos de los
estudiantes, utilizando una escala dicotómica: Siempre (1) y Nunca (0).
Finalmente, para evaluar el rendimiento académico, se utilizó el registro de
notas correspondiente al último trimestre académico.
La recolección de
datos se llevó a cabo en la universidad, cumpliendo con las normativas
establecidas. Los cuestionarios fueron aplicados de manera presencial, y la
información obtenida se complementó con las calificaciones de los estudiantes,
las cuales fueron registradas en una base de datos. El procesamiento de los
datos se realizó utilizando los programas SPSS 25.0 y Microsoft Excel,
determinando las correlaciones entre las variables mediante el coeficiente chi cuadrado.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
A continuación, se presenta la distribución de datos obtenidos según los
niveles de ansiedad, autoestima y hábitos de estudio en relación con el
rendimiento académico de los estudiantes universitarios.
Tabla 1. Distribución de datos según
ansiedad, autoestima y hábitos de estudio en relación al rendimiento académico
en estudiantes universitarios.
|
Ansiedad |
Autoestima |
Hábitos
de estudio |
|||
N º |
% |
N º |
% |
N º |
% |
|
Bajo |
48 |
36.9 |
37 |
28.5 |
25 |
19.2 |
Medio |
59 |
45.4 |
68 |
52.3 |
70 |
53.8 |
Alto |
23 |
17.7 |
25 |
19.2 |
35 |
26.9 |
Total |
130 |
100.0 |
130 |
100.0 |
130 |
100.0 |
Figura 1: Datos según la variable
ansiedad, autoestima y hábitos de estudio
Los datos
reflejan diferencias significativas en los niveles de ansiedad, autoestima y
hábitos de estudio en los estudiantes universitarios. La ansiedad presentó un
nivel medio en el 45.4% de los casos, lo que sugiere que este grupo de
estudiantes enfrenta niveles moderados de tensión emocional relacionados con su
desempeño académico. En contraste, los niveles bajos y altos de ansiedad se
distribuyen en un 36.9% y 17.7%, respectivamente, lo que indica una menor
prevalencia de estudiantes con ansiedad extrema o ausente.
En cuanto
a la autoestima, el 52.3% de los estudiantes se ubicó en un nivel medio,
mientras que los niveles bajos y altos representaron un 28.5% y 19.2%,
respectivamente. Esto sugiere que, aunque la mayoría de los estudiantes
presenta una autoestima moderada, existe una proporción considerable que podría
requerir intervenciones para fortalecer esta dimensión psicológica.
Los
hábitos de estudio mostraron un predominio del nivel medio con un 53.8%,
seguido del nivel alto con un 26.9%. Esto indica que más de la mitad de los
estudiantes mantienen prácticas de estudio adecuadas, aunque con margen de
mejora. El nivel bajo, representado por el 19.2%, sugiere que un grupo más
reducido podría necesitar apoyo para mejorar sus estrategias de estudio.
De manera
general, se observa una tendencia hacia niveles intermedios en las tres
dimensiones evaluadas. Esto podría reflejar un equilibrio relativo entre las
demandas académicas y los recursos emocionales y conductuales de los
estudiantes, aunque también resalta la importancia de intervenciones dirigidas
a quienes se encuentran en niveles extremos.
La Tabla
2 presenta la distribución de los niveles de rendimiento académico en los
estudiantes universitarios evaluados. De acuerdo con los datos, el 50% de los
estudiantes mostró un rendimiento académico en un nivel regular, lo que indica
que la mitad de la muestra alcanza estándares mínimos aceptables, pero con
áreas claras de oportunidad para mejorar su desempeño. Por otro lado, el 33.1%
de los estudiantes obtuvo un rendimiento académico bueno, lo que sugiere que
este grupo tiene un manejo efectivo de las demandas académicas y probablemente
mejores estrategias de estudio, gestión del tiempo o recursos emocionales que
favorecen su desempeño. El 16.9% restante presentó un rendimiento académico en
el nivel malo, reflejando dificultades significativas para cumplir con las
expectativas académicas. Este grupo podría estar enfrentando barreras
importantes relacionadas con factores como ansiedad elevada, baja autoestima o
hábitos de estudio inadecuados, lo cual requeriría atención prioritaria por
parte de las instituciones educativas.
Tabla 2. Distribución de datos según la
variable rendimiento académico en estudiantes universitarios.
Niveles |
f |
% |
Malo |
22 |
16.9 |
Regular |
65 |
50.0 |
Bueno |
43 |
33.1 |
Total |
130 |
100.0 |
Figura 2. Datos según la variable
rendimiento académico.
En general, los resultados
muestran que la mayoría de los estudiantes se encuentra en niveles regulares o
buenos de rendimiento académico, aunque una proporción significativa enfrenta
desafíos que podrían tener un impacto negativo en su formación profesional y
personal. Estos datos refuerzan la necesidad de implementar estrategias que
promuevan un rendimiento académico óptimo, incluyendo programas de apoyo
emocional, talleres de desarrollo de habilidades de estudio y estrategias de
intervención para mejorar la autoestima y la motivación.
Comprobación de hipótesis general.
La Tabla 3 muestra los resultados
de la prueba de chi cuadrado para determinar la relación entre ansiedad,
autoestima, hábitos de estudio y rendimiento académico en estudiantes
universitarios. Según los datos, las significancias asintóticas de las tres
variables (ansiedad, autoestima y hábitos de estudio) son menores al nivel de
significancia establecido (0.05), lo que permite rechazar la hipótesis nula
(H0) y aceptar la hipótesis alternativa (Ha). Esto indica que las tres
variables se relacionan de manera significativa con el rendimiento académico.
Entre las variables analizadas,
los hábitos de estudio muestran una relación más fuerte con el rendimiento
académico, con un valor de significancia de p=0.000p = 0.000p=0.000. Esto
resalta la importancia de fomentar hábitos de estudio adecuados como un factor
clave para mejorar el desempeño académico de los estudiantes.
La autoestima, con un valor de
p=0.009p = 0.009p=0.009, también se relaciona significativamente con el
rendimiento académico. Esto sugiere que una percepción positiva de uno mismo
puede contribuir a un mejor desempeño académico, posiblemente debido a una
mayor confianza y motivación para enfrentar las exigencias académicas.
Finalmente, la ansiedad presenta
una relación significativa con el rendimiento académico (p=0.004p =
0.004p=0.004). Esto implica que niveles elevados de ansiedad podrían impactar
negativamente en el desempeño académico, lo que subraya la necesidad de
estrategias para la regulación emocional en el ámbito universitario.
Por lo tanto, es importante
implementar programas integrales que aborden no solo el desarrollo de
habilidades académicas, sino también el fortalecimiento emocional y la
promoción de estrategias efectivas de estudio.
Tabla 3. Prueba de chi cuadrado entre ansiedad, autoestima y hábitos de estudio y rendimiento académico en estudiantes universitarios.
|
Chi-cuadrado de
Pearson |
df |
Significación
asintótica (bilateral) |
Ansiedad |
5,864a |
1 |
,004 |
Autoestima |
4,674
a |
1 |
,009 |
Hábitos
de estudio |
6,624
a |
1 |
,000 |
Según lo observado las
significancias fueron menores al 0.05, es decir la
ansiedad, autoestima y los hábitos de estudio se relacionan de manera
significativa con el rendimiento académicos, de igual manera podemos observar
que los hábitos estudios tienen una mayor relación con el rendimiento académico
(p=0.000), seguido de la autoestima (p=0.009) y la ansiedad (p=0.004).
Discusión
De manera inferencial, se encontró que la ansiedad,
autoestima y hábitos de estudio se relacionan significativamente con el
rendimiento académico, corroborando lo reportado por Sánchez et al., (2024) en
Cuba. Este estudio estableció una relación positiva entre los hábitos de
estudio y el rendimiento académico en contenidos de fisiología en estudiantes
de medicina. Igualmente, Salamea et al., (2024) identificaron diferencias
significativas en los hábitos de estudio y la motivación para el aprendizaje (χ2=143.72,p=0.000\chi^2 = 143.72, p = 0.000χ2=143.72,p=0.000),
revelando además que ciertos hábitos de estudio favorecían más a las mujeres.
Por otro lado, Galeano (2020) observó una prevalencia
de ansiedad y depresión leves en estudiantes, siendo la ansiedad severa
predominante en el 41% de los casos, especialmente en estudiantes jóvenes de
entre 16 y 20 años. Este estudio resalta cómo la ansiedad puede impactar
negativamente en el rendimiento académico. Del mismo modo, Olascoaga y
Revolledo (2024) encontraron que la ansiedad estaba asociada con la edad y los
hábitos de estudio (p=0.018p = 0.018p=0.018), lo
que coincide con la relevancia de estas variables en el desempeño académico.
En línea con los hallazgos actuales, Guerra (2024)
reportó una correlación alta entre los hábitos de estudio y el rendimiento académico
(Rho=0.896Rho = 0.896Rho=0.896), mientras que Cunza (2024)
confirmó una relación significativa entre los hábitos de estudio y la
autoeficacia de los estudiantes (p=0.000p = 0.000p=0.000).
Estos resultados subrayan la importancia de los hábitos de estudio como factor
determinante del éxito académico.
La ansiedad elevada puede obstaculizar la
concentración y la retención de información, afectando negativamente el
rendimiento académico. De igual manera, la baja autoestima puede disminuir la
motivación y la confianza en las propias capacidades, limitando la habilidad de
los estudiantes para enfrentar retos académicos. Por el contrario, hábitos de
estudio efectivos, como la planificación y el manejo del tiempo, no solo
mejoran el rendimiento académico, sino que también contribuyen a reducir la
ansiedad y a fortalecer la autoestima, creando un círculo virtuoso para el
aprendizaje.
El presente estudio presentó limitaciones, como la
necesidad de coordinación prolongada con los estudiantes para la aplicación de
los cuestionarios, lo que prolongó el tiempo de recolección de datos. Asimismo,
la muestra estuvo limitada a una especialidad debido a restricciones de
recursos. A pesar de estas limitaciones, los resultados obtenidos aportan
evidencia valiosa sobre los factores asociados al rendimiento académico y abren
la posibilidad de futuras investigaciones que incluyan una muestra más amplia y
diversa.
CONCLUSIONES
El estudio evidenció
que la relación significativa entre la ansiedad, la autoestima y los hábitos de
estudio con el rendimiento académico trasciende la simple descripción de
niveles, señalando dinámicas importantes para la formación integral de los
estudiantes. En este sentido, se confirma que los hábitos de estudio
constituyen un factor central para optimizar el desempeño académico, lo que
sugiere la necesidad de promover estrategias pedagógicas que fomenten la
organización, el manejo del tiempo y la disciplina en los estudiantes.
Por otro lado, el
impacto de la autoestima y la ansiedad en el rendimiento académico subraya la
importancia de abordar dimensiones emocionales y psicológicas en el ámbito
educativo. Esto implica la implementación de programas de apoyo emocional y
tutorías que permitan a los estudiantes desarrollar confianza en sus capacidades,
así como gestionar eficazmente situaciones de estrés y presión académica.
El alcance de este
análisis no solo radica en identificar relaciones significativas, sino también
en proporcionar lineamientos para diseñar intervenciones que potencien el
rendimiento académico, atendiendo tanto a los aspectos cognitivos como a los
emocionales de los estudiantes.
CONFLICTO
DE INTERESES. Los autores declaran que no existe conflicto de
intereses para la publicación del presente artículo científico.
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